Educación Física en el amor
Educación Física en el amor
A lo largo de la historia la educación física se ha concebido desde paradigmas muy tradicionales encaminados hacia la comprensión de una educación basada en la tecnificación, en la realización de solo ejercicio, en el hacer por el hacer.Es decir que no se ha tenido una intencionalidad clara hacia la formación de seres humanos que sienten, piensan, actúan. Se ha apuntado a una educación para la mera repetición y memorización de contenidos mas no al conocimiento y enriquecimiento del saber como parte fundamental e indispensable en la vida.
Pero. ¿Como poder cambiar esto?
Una nueva alternativa innovadora es a través del altruismo.
Pero. ¿Como poder cambiar esto?
Una nueva alternativa innovadora es a través del altruismo.
CONOZCAMOS UN POCO MAS SOBRE EL ALTRUISMO
Altruismo
A lo largo de la vida, el altruismo ha sido ligado,
por una serie de razones históricas, a las distintas religiones, haciendo
semejanza al sacrificio, al ser mártir, obligación, padecimiento, abnegación,
entre otras, lo cual no será visto de esta forma en el presente proyecto ya que será trazado desde una línea espiritual
que no tiene relación con la religiosidad. Entendiendo la espiritualidad como
“la esencia de las cosas, mi espíritu es mi yo más íntimo, mi esencia y para
cuidarlo busco momentos para estar solo y reflexionar.”. (Esquinas 2010) es entonces
el mirar hacia adentro, el conocerse a sí mismo es lo que nos une con algo que
es universal.
Desde la etimología la palabra altruista está
tomada del francés; término que acuñó el filósofo Augusto Comte (“altruisme”)
que a su vez se inspiró en el latín “alterum” que hace referencia a los demás u
otros, completándose con el sufismo “ismo” que designa actitud o creencia, para
tener como significado el sentimiento que se acompaña con la acción, de hacer
el bien a alguien diferente de uno mismo” (Ricard, 2016); es entonces el
altruismo la capacidad de amar al otro y
a los otros, ayudando en la
transformación de sus necesidades, contribuyendo en su construcción y creando
lasos de lealtad, bondad y solidaridad.
Como lo propone (Ricard, 2016) el altruismo es
entonces “disponibilidad constante
hacia los demás junto con la determinación de hacer todo lo que esté en nuestro
poder para ayudar a cada ser a la obtención de su felicidad auténtica”. Donde su principal factor
determinante es el amor. “El amor altruista debe buscar lucidamente la mejor
manera de procurar el bienestar a los demás”.
El amor altruista es el amor a la naturaleza, entendiendo a esta como
una trama de vida (seres vivos). Es significativo reconocer al amor como una
complejidad afectiva en donde se manifiestan valores, significantes,
reconocimientos, principios y cualidades emocionales. “El amor ocurre en el
fluir de las conductas relacionales a través de las cuales la otra, el otro, o
lo otro, surge como legitimo otro en convivencia con uno. O lo que es lo mismo, el amor es la emoción
que constituye y conserva la convivencia social” (Maturana, 1995).
Es aquí donde el altruismo se entiende como una
necesidad humana de amar al otro y lo otro, siendo este afectado desde nuestro
nacimiento por factores educativos, socio-culturales, económicos, políticos y
morales. No suele manifestarse de forma consciente, sino como una imagen de lo
que se siente en piel ajena. “No es que no tengas opción, es que la opción
surge en menos de un segundo, es la expresión de lo que eres interiormente”
(espiritualidad) (Ricard, 2014). El altruismo es imparcial ya que requiere que
no se favorezca a alguien simplemente porque se siente mayor empatía hacia él
con respecto a otra persona que puede llegar a tener las mismas necesidades o
incluso mayores.
Hay que mencionar entonces que el altruismo se
concibe como una cualidad de los seres vivos, en donde en el ser humano se hace
vital su fortalecimiento para la convivencia y la felicidad, además de que se
debe pensar en seguir en su cultivación para que no se pierda dentro de esta
sociedad egoísta.
Es de
vital importancia reconocer que es necesario que este ser humano se encuentre
en la posibilidad de encontrarse consigo mismo, amarse, pensarse y ayudarse.
Como lo dice (Ricard, 2012), “Cambiar
nuestro mundo interior antes de cambiar el exterior”, es necesario entonces
pensarse como persona que siente, proyecta y acciona. “Ya que cuando una
persona ha llegado a conocerse muy profundamente sabe de las debilidades
humanas, de los miedos, de los errores. Se ha atrevido a mirar en su interior
su propia oscuridad. Y eso le ha dado la sabiduría, la entrega y la capacidad
de comprender, perdonarse y por lo tanto comprender y perdonar a los
demás.” Esto entendiéndolo entonces como la espiritualidad, aquella línea que
separa el egoísmo del altruismo ya que rompe los lasos del egoísmo “yo” y
permite pensar en el otro.
DESDE EL ESCENARIO EDUCATIVO.
Dicho lo anterior, si se habla de cultivar el altruismo nos remitimos
directamente a la educación como escenario de transformación y trascendencia de
la sociedad, para llevar a cabo esto es necesario construir tres
características que posibilitaran la formación de seres altruistas , las cuales son:
-Amar al otro, entendiéndose como el
sentimiento que implica reconocer, respetar, comprender y procurar buscar el bienestar a los demás
-Pensar en el otro implica principalmente el
hecho de reflexionar como afecto mediante palabras, acciones,
comportamientos, al otro y lo otro.
-Ayudar al otro va más allá de la acción y
transciende al hecho de contribuir en la búsqueda de la felicidad y
bienestar del otro y los otros, esto implica apropiarse de las
características anteriores (amar al otro y pensar en el otro).
Estas
características permitirán avanzar en el camino de construcción hacia una
convivencia basada en el amor y una educación para la vida, que debería ser el punto de llegada de la realidad en que vivimos.
¿CONVIVENCIA?
Un ser altruista intentara repercutir en el
bienestar (plenitud) del otro brindándole comprensión, entendimiento, respeto
(amor) y así se construirán lasos de afectividad y emocionalidad para una mejor
convivencia entendiendo a esta como un proceso donde interactúan
conductas emocionales por lo cual está
basada en el amor, en palabras de
(Maturana, 1995) “El amor ocurre en el fluir
de las conductas relacionales a través de las cuales la otra, el otro, o lo
otro, surge como legitimo otro en convivencia con uno. O lo que es lo mismo, el amor es la emoción
que constituye y conserva la convivencia social”, esto nos lleva a pensar en
que la convivencia no es simplemente cohabitar, esta va más allá, implica
escuchar, conversar y vivir desde la emocionalidad de los otros para entender
su diversidad, sus distintos modos de estar en el mundo, entendiendo que vamos
en un cambio constante donde todo se transforma y nada permanece. La
convivencia seria el punto de llegada para vivir juntos como hermanos, que
entran en conflicto pero que respetan, que comprenden, que ceden entendiendo
que no siempre tienen la razón, que se aman con pureza, que sueñan, que
comprenden la diversidad y que por tanto tienen una vida plena, armónica,
feliz.
Desde el escenario educativo, mas específicamente desde la educación física podremos contribuir a través de esta nueva propuesta altruista hacia la formación de seres humanos que respeten, reconozcan y legitimen al otro y a su entorno; sin olvidar que nos basamos en una educación física integral la cual abarca todas las dimensiones del ser humano.








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